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Decisiones financieras
que dan juego

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Una compra impulsiva. Una suscripción que ya no usamos. Un viaje con amigos. Una inversión recomendada en redes sociales. Decisiones pequeñas, cotidianas, pero con consecuencias.

Ese es el punto de partida de Hasta el Último Euro, el videojuego web que desde Prodigioso Volcán diseñamos y desarrollamos para XTB y BlackRock. Una experiencia en la que cada elección cuenta y cada partida abre un camino diferente.

Nuestro reto fue llevar una lógica financiera compleja -con escenarios, métricas, perfiles y reglas de clasificación- a una experiencia digital que resultara sencilla, intuitiva y, sobre todo, entretenida.

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Una lógica compleja, simplificada

El juego parte de tres personajes que representan distintos momentos vitales. A partir de ahí, empieza la partida.

Diseñamos un sistema que selecciona diez situaciones de una biblioteca de 51 escenarios posibles y las combina de manera equilibrada para construir un recorrido diferente cada vez. Compras, ahorro, ocio, inversión, imprevistos… Cada situación obliga a elegir y cada elección modifica lo que ocurre después.

Además, algunas consecuencias son inmediatas y otras permanecen ocultas hasta que el jugador ha tomado su decisión. Una mecánica que introduce sorpresa, da ritmo a la partida y hace que apetezca volver a jugar.

Por debajo, muchas reglas. Por encima, una experiencia que solo pide una cosa: elegir y seguir jugando.

Diseñamos cada paso de la partida

Para conseguir esa sencillez trabajamos primero la arquitectura y el prototipo de la experiencia, desde la elección del personaje hasta la toma de decisiones y el resultado final.

Después llevamos esa lógica a la interfaz. Creamos un universo visual inspirado en los videojuegos clásicos de 16 bits, con personajes, escenarios y elementos gráficos que dan identidad al juego y acompañan al usuario durante todo el recorrido.

Los contenidos también forman parte de la mecánica. Afinamos enunciados, respuestas, botones y mensajes para que cada interacción se entienda a la primera y el jugador pueda avanzar sin detenerse a descifrar cómo funciona el juego.

Al final, tus decisiones hablan

Aquí no hay una puntuación final ni una pantalla de fin de partida. Las decisiones tomadas durante el juego se convierten en un perfil personalizado, pensado también como un contenido visual fácilmente compartible en redes sociales. Así, el resultado sale del propio juego y permite que cada jugador comparta su perfil y amplifique la experiencia más allá de la partida.

Diseñamos un panel de resultados que recoge las métricas del juego y las traduce visualmente para mostrar al jugador el resultado de su recorrido. De este modo, el cierre no funciona solo como resultado, sino que completa la experiencia y da sentido a todo lo que ha ido sucediendo durante la partida.

Un videojuego que vive en la web

También desarrollamos la tecnología que hace posible toda la experiencia. Creamos un motor de juego propio que combina los escenarios, registra las decisiones y calcula el perfil final de cada jugador. La lógica funciona de forma independiente al contenido, lo que permite incorporar nuevas preguntas y escenarios y hacer crecer el juego con el tiempo.

El resultado es una aplicación web adaptable a cualquier dispositivo, que funciona directamente desde el navegador, sin instalaciones ni registro.

Una experiencia digital pensada y desarrollada de principio a fin para conseguir que detrás de toda la lógica, las reglas y la tecnología solo quede una sensación: entrar, decidir y querer volver a jugar.

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