LA
PARADOJA

Crece el uso, persiste la desconfianza

Frecuencia de uso de la IA conversacional

Los datos recientes muestran un panorama dividido: casi uno de cada cinco usuarios (18,2%) recurre a la IA conversacional a diario, y otro 28,7% lo hace al menos una vez por semana. Esto significa que cerca de la mitad de quienes la han probado la integran en su rutina de forma regular. Sin embargo, un tercio de la población (32,3%) afirma no emplearla nunca, y las razones tienen más que ver con la confianza que con la capacidad técnica.

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Entre la utilidad práctica y el "no me fío"

Si analizas por qué la gente sí la usa, encontrarás razones muy pragmáticas. El 35,2% de los usuarios la considera una herramienta de apoyo útil que facilita el día a día, mientras que el 32% la emplea principalmente para buscar información o resolver dudas concretas. La rapidez (8,9%) y la comodidad (10,4%) refuerzan esta percepción: funciona como un recurso ágil integrado en la rutina.

Pero si miras al otro lado, entre quienes no la usan, aparece la desconfianza. El 25,3% declara no utilizarla por falta de confianza en la IA, el 19,1% por desconocimiento de su funcionamiento y el 16% simplemente porque no le gusta. A esto se suma un 15,1% que afirma no necesitarla. La pregunta incómoda es: ¿estamos ante una tecnología realmente necesaria o ante una solución en busca de problemas?Veracode, una compañía especializada en la gestión de riesgos en aplicaciones, publicó en su informe 2025 sobre la seguridad del código generado con IA una conclusión clara: el código generado por IA funciona, pero no es seguro en casi la mitad de los casos. El estudio analizó 80 tareas reales de ingeniería de software utilizando más de 100 modelos de lenguaje distintos y detectó vulnerabilidades de seguridad en el 45 % del código generado.

Dos caras de la misma moneda

Por qué SÍ la usas

Por qué NO la usas

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Lo que funciona y lo que preocupa

Cuando preguntas a quienes la usan qué ven de positivo, las respuestas se concentran en la eficiencia: el 33,9% valora el ahorro de tiempo, el 28,2% destaca su utilidad en las tareas diarias y el 11,7% aprecia el acceso inmediato a información. También aparece la precisión de las respuestas (10,4%) y la comodidad de uso (7%).

Pero los riesgos son reales y están identificados. La principal preocupación gira en torno a la fiabilidad de las respuestas (21,8%). Si trabajas en comunicación o marketing, este dato debería encender una luz roja: casi uno de cada cuatro usuarios reconoce que no confía plenamente en lo que la herramienta le devuelve. Le sigue la falta de privacidad o seguridad (9,3%), el temor a que frene la creatividad humana (8,1%) y el riesgo de dependencia tecnológica o de "alucinaciones" —respuestas inventadas que parecen ciertas— (5,5%).

33,7

%

de los usuarios no identifica ninguna desventaja en el uso de IA conversacional. Esto puede significar dos cosas: una experiencia mayoritariamente satisfactoria o una falta de criterio crítico para detectar problemas.

El foco de la IA no está en la ciberseguridad, por lo que la expansión del vibe coding acelerará dos cosas en los perfiles no técnicos: la creación de valor y la introducción de vulnerabilidades.
En perfiles técnicos y de desarrollo, en cambio, el escenario es diferente: el uso profesional de un LLM como asistente puede ayudarte a comprobar la seguridad de tu código y darte consejos para aplicar buenas prácticas. La condición es que tienes que saber cómo hacerlo.
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ChatGPT es el nombre pero la gratuidad es la norma

En el ecosistema de herramientas, ChatGPT se ha convertido en el nombre genérico de la IA conversacional. El 82,9% de los internautas lo conoce y el 73,9% lo utiliza. Google Gemini (54,4% de conocimiento y 33,3% de uso) y Meta AI (45,2% y 15% respectivamente) emergen como competidores, aunque muy por detrás. El resto de opciones —Copilot, Claude, Deepseek— permanecen en márgenes residuales.

El mapa de la IA conversacional

Aquí viene el dato que define el modelo de negocio: el 77,8% de los usuarios opta por las versiones gratuitas. Solo el 14% de quienes usan ChatGPT paga por la versión premium, y en el caso de Google Gemini la cifra baja al 6,8%. Si tu organización está pensando en invertir en suscripciones de pago, pregúntate primero si realmente necesitas las funcionalidades extra o si es solo una ilusión de profesionalidad.

I WANT IT FREE, PLEASE
Ocho de cada diez internautas conocen ChatGPT, y aunque la adopción es amplia, la gratuidad sigue marcando el ritmo: un 77,8% opta por las versiones sin coste frente al modelo de pago.
77,8

%

de los usuarios opta por las versiones gratuitas

El foco de la IA no está en la ciberseguridad, por lo que la expansión del vibe coding acelerará dos cosas en los perfiles no técnicos: la creación de valor y la introducción de vulnerabilidades.
En perfiles técnicos y de desarrollo, en cambio, el escenario es diferente: el uso profesional de un LLM como asistente puede ayudarte a comprobar la seguridad de tu código y darte consejos para aplicar buenas prácticas. La condición es que tienes que saber cómo hacerlo.
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Traducir, aprender, crear: ¿para qué la estás usando realmente?

¿Para qué usamos la IA conversacional?

Si trabajas en comunicación o marketing, probablemente ya hayas usado la IA conversacional para alguna de estas tareas: traducir un texto (48,7%), aprender algo nuevo o formarte en un tema (39%), generar un primer borrador de contenido (37,3%) o pedir recomendaciones personalizadas sobre qué tono usar o cómo enfocar un mensaje (43,2%).

Más allá de lo educativo, también está ganando terreno en áreas menos evidentes: bienestar personal (35,8%), análisis de datos (27,8%), generación de contenido audiovisual (16,3%) e incluso programación (14,4%). Si no programas pero has pensado alguna vez "ojalá pudiera crear una herramienta simple para X", ahora es técnicamente posible. Otra cosa es si deberías hacerlo.

El foco de la IA no está en la ciberseguridad, por lo que la expansión del vibe coding acelerará dos cosas en los perfiles no técnicos: la creación de valor y la introducción de vulnerabilidades.
En perfiles técnicos y de desarrollo, en cambio, el escenario es diferente: el uso profesional de un LLM como asistente puede ayudarte a comprobar la seguridad de tu código y darte consejos para aplicar buenas prácticas. La condición es que tienes que saber cómo hacerlo.
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El perfil de quien la usa: más cercano de lo que piensas

El usuario típico de IA conversacional no es un profesional tecnológico ni un early adopter obsesionado con la última herramienta. Es alguien entre 45 y 54 años, con pareja e hijos, de nivel socioeconómico medio-bajo, que valora la utilidad práctica por encima de la experimentación. Es un perfil activo, digitalizado, que la emplea para resolver problemas concretos del día a día: traducir un correo, aprender una habilidad nueva, generar un primer borrador de un documento.

Hombres y mujeres entre 45 y 54 años
Pareja con hijos que conviven en el hogar
Nivel socioeconómico medio-bajo
Alto nivel de digitalización

La mayoría la emplea para traducir textos (48,7%), formarse o aprender (39%) y generar contenido de texto (37,3%).

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Optimismo y miedo: la doble cara de la percepción tecnológica

Más allá del uso concreto de la IA conversacional, las actitudes generales hacia la tecnología y la inteligencia artificial revelan una tensión profunda. El 72,5% está de acuerdo o totalmente de acuerdo en que la tecnología está contribuyendo a mejorar la calidad de vida, y el 73,7% reconoce que las nuevas tecnologías nos hacen más eficientes. Pero al mismo tiempo, el 72,5% considera que un riesgo del avance tecnológico es la pérdida de privacidad, y el 72,4% teme que las nuevas tecnologías reduzcan las relaciones sociales y el contacto físico.

La paradoja de la IA: optimismo y miedo en equilibrio

Optimismo

La IA impulsará sectores como medicina, educación e industria

Las nuevas tecnologías nos hacen más eficientes

La tecnología mejora la calidad de vida

Preocupación

Un riesgo del avance es la pérdida de privacidad

Las tecnologías reducen las relaciones sociales

Me preocupa que la IA se escape al control humano

La IA podría poner en riesgo mi desarrollo profesional

Esta ambivalencia es característica: la IA se percibe simultáneamente como herramienta de progreso y como amenaza potencial. El 65,5% cree que impulsará sectores como medicina, educación e industria, pero el mismo porcentaje se preocupa por que la IA avance tanto que se escape al control humano. Incluso el 44,4% afirma sentirse incómodo con la idea de que la IA tenga un papel clave en los avances en medicina, lo que evidencia que, incluso en ámbitos donde su utilidad es clara, persiste la desconfianza.