El acceso sin código a la tecnología se limitaba, al menos hasta ahora, casi siempre a la capa visible: interfaces, webs y diseños. El vibe coding empieza a romper esa frontera, porque acelera la creación de front-end pero permite que personas sin perfil técnico se asomen también al back-end, a la lógica y a los procesos internos que sostienen una aplicación.
CLAVES
Tiene que ver con saber qué programar
Hace años que la programación ya no consiste en escribir código línea a línea, sino que, igual que ocurre con la traducción y otras actividades, el criterio humano se aplica sobre una base asistida, generalmente predictiva. Ha sido un cambio progresivo en el que la tarea principal ha ido pasando de ejecutar el trabajo a decidir cuándo un resultado es suficientemente bueno. Lo importante es quién tiene la capacidad para valorar esto último y cómo se construye el criterio si no es a través de la ejecución.
Esto permite que la persona o el equipo que decide crear la aplicación pueda centrarse en la idea general, qué problema resuelve la herramienta y cómo debería comportarse, y deje la ejecución en manos de una máquina cuya especialidad es precisamente programar.
Esto permite que la persona o el equipo que decide crear la aplicación pueda centrarse en la idea general, qué problema resuelve la herramienta y cómo debería comportarse, y deje la ejecución en manos de una máquina cuya especialidad es precisamente programar.



