Enero 2026

La ilusión de la creatividad automática

¿Podemos crear contenido audiovisual de calidad con IA sin ser especialistas?
Pausar animaciones

Nunca había sido tan fácil generar vídeo y audio, pero crear contenido audiovisual de calidad sigue siendo un ejercicio de criterio, intención y lectura del contexto. Buscamos comprender qué hace que un contenido funcione.

Perfil de un rostro humanoide con un diseño futurista de robot, mostrando detalles tecnológicos en la cabeza y oreja.
Crear contenido audiovisual es una toma de decisiones constante, empezando por entender a quién se habla y por qué, y asumir que no todo lo que se puede producir merece ser publicado. Esto aplica no solamente a la hora de hacer cine y series, sino también a los vídeos corporativos, los videopódcast, las ficciones sonoras e incluso los avatares sintéticos que encontramos en las redes. Muchos de estos artefactos se producen hoy con una facilidad inédita, pero eso no los convierte automáticamente en piezas eficaces para una marca u organización.

Hoy, en los equipos de comunicación y contenidos, el reto está en decidir qué merece existir. Hay que seleccionar qué aporta valor y autenticidad al relato y cómo cada formato refuerza o debilita la credibilidad, la coherencia y los objetivos estratégicos. Los límites son difusos entre lo humano y lo sintético y el asombro convive con la duda: es el umbral desde donde surge la ilusión de la creatividad automática.

En corto

Lo que hay que saber

CLAVES

La era del asombro

Un generador de imágenes transforma un texto en un retrato realista; un modelo de voz imita a un actor; una aplicación convierte una idea en vídeo sin pasar por un plató. En apenas tres años, el ritmo de lanzamientos ha sido tan vertiginoso que solo una palabra lo describe con exactitud: frenético. Vivimos en una mezcla de fascinación y desconcierto. Como escribió Walter Benjamin, la reproducción técnica eliminó el aura de la obra de arte, y hoy la generación automática amenaza con borrar nuestra mirada. Vamos a intentar introducirla de nuevo.

Siete pasos para conseguir el asombro

Aquí van 7 elementos que podemos cuidar en nuestros vídeos generados para que su intención no quede diluida por la sensación sintética.

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Los modelos están alimentados con esa mezcla de imágenes de estilo publicitario y de librería de stock, lo que causa imágenes con mucho contraste y excesiva saturación. Intenta alejarte de ese estándar visual desde el prompt.
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Vigila la piel de las personas: si son poco naturales, con maquillaje y retoque excesivo y recuerdan al plástico, intenta amortiguar ese efecto.
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Sigue la regla del color: en cine y publicidad se utilizan normalmente paletas de tres colores para conducir la mirada del espectador hacia donde interesa, aplicando la siguiente regla: 60% del color dominante, 30% del secundario y 10% de otro color para resaltar algún detalle.
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Varía el plano que pides desde el prompt para evitar la homogeneidad y las narrativas excesivamente académicas y conservadoras: puedes manejar un plano general, un plano medio para las acciones de los personajes y planos detalle para los objetos.
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Describe los movimientos que quieres (el acting) de forma que no quede robótico, exagerado o poco sutil. Por ejemplo, con adjetivos como “natural” o “fluido”.
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La duración de los planos no tiene por qué ser la estándar de 3 segundos. Juega con los tiempos y busca la manera de intercalar planos más breves con otros más largos.
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Y por último, introduce imperfecciones. Deja lugar a los pequeños errores que caracterizan cualquier rodaje real.
La fascinación por las imágenes generadas surge en gran parte del asombro de no saber cómo ha sucedido. Un vídeo generado sigue impactando por el mero hecho de serlo, pero podemos llegar mucho más lejos si la historia que queremos contar llega a la audiencia de manera interesante y clara.  
La IA ha aprendido a imitar la forma de la creatividad, pero la intención original y la planificación de cómo vamos a impactar en los otros sigue teniendo valor.
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La intención antes que el formato

El error común es decidir que queremos vehicular un mensaje a través de un formato concreto, como un pódcast o un carrusel en redes, sin hacer el ejercicio de preguntarnos cuál es el mejor formato para ese mensaje. No todas las narrativas necesitan un impacto en vídeo, pero el hecho de que ahora sea más sencillo o inmediato generar este contenido puede llevarnos a pensar que sí.

Podemos hacernos tres preguntas para decidir si lo que queremos comunicar necesita de este tipo de lenguaje audiovisual:

¿Qué experiencia necesita vivir quien reciba este mensaje mientras lo recibe para que tenga sentido dentro de su percepción?

No es lo mismo acompañar, explicar, persuadir o activar.

¿Qué parte del significado depende realmente del lenguaje audiovisual y cuál pertenece al contexto, al momento o a la relación previa con la marca?

Parte del significado se construye fuera, en el momento en que se publica, en el lugar donde aparece o en la conversación previa con la audiencia.

¿Qué estamos intentando resolver con este vídeo: informar, posicionarnos, generar confianza, abrir una conversación… y qué ocurre si el vídeo intenta hacerlo todo a la vez?

Deja que el mensaje respire. Cada vídeo debería responder a una única necesidad principal.
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La mirada de la IA: ideas esenciales condensadas

A medida que la IA avanza en su capacidad para generar imágenes, voces y vídeos, se hace necesario detenernos en qué tipo de “mirada” hay detrás de esos resultados. Resumimos, de forma directa, los límites y tensiones que atraviesan la creatividad automática:

Ver vs. Mirar

La inteligencia artificial ha aprendido a ver, pero todavía no sabe mirar. La diferencia es importante: ver es reconocer patrones mientras que mirar es atribuir intención.

Los modelos generativos analizan millones de imágenes y aprenden a replicar estilos, encuadres o texturas. Reconocen la luz de un amanecer o la composición de un retrato, pero no hacen hipótesis para atribuir qué intención había detrás ni de quién era esa intención, algo que constituye nuestro principal ejercicio como seres humanos ante el arte.

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Quién es quién en el nuevo mapa audiovisual

Si la creatividad automática tiene arquitectos, están aquí. En apenas tres años, el mapa de la inteligencia artificial generativa se ha convertido en un tablero donde conviven gigantes tecnológicos, laboratorios independientes y startups que redefinen la producción audiovisual.

Los grandes estudios del siglo XXI
  • OpenAI (ChatGPT, DALL-E, Sora): texto, imagen y vídeo en un mismo modelo.
  • Google DeepMind (VEO3, NanoBanana y Gemini): voz, texto e imagen integrados.
  • Adobe (Firefly): IA profesional, trazable, pensada para creadores.
Estas compañías no solo desarrollan tecnología sino que también imponen estética. Deciden qué consideramos “realista”, qué rostro parece “humano”, qué colores definen la verosimilitud
Startups que corren por los márgenes
  • ElevenLabs: referente en generación y clonación de voz con traducción automática.
  • Luma AI: de la generación 3D a desarrollar sus propios modelos de imagen y video.
  • Pika Labs / Higgsfield: audio y video con efectos predefinidos, enfocado a un uso no experto.
  • Runway, Kling AI, Moonvalley: video hiperrealista y herramientas de control que buscan una calidad cinematográfica.
  • Udio, Suno: música generativa.
  • Heygen y Synthesia: creación de avatares.
Estas compañías innovan, pero muchas acaban (o acabarán) absorbidas por los gigantes.
Mercado de interfaces
  • Freepik, Canva, Descript: IA integrada en plataformas ya masivas.
La competencia ya no está en el modelo sino en la interfaz. La democratización del acceso es real. La del control, no tanto.
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La carrera por parecer real

Perfil de un rostro humanoide con un diseño futurista de robot, mostrando detalles tecnológicos en la cabeza y oreja.

Campaña Heinz 2022

El 30 de noviembre de 2022, OpenAI lanzó ChatGPT. En solo cinco días, un millón de personas estaban hablando con una máquina que respondía con fluidez y coherencia. Lo que hasta entonces era materia de ciencia ficción se convirtió en tema de sobremesa.

Ese lanzamiento cambió algo más profundo que la relación con el lenguaje: la percepción del límite entre lo humano y lo sintético. Si una máquina podía escribir como nosotros, ¿por qué no iba también a ver como nosotros?

Mientras tanto, herramientas como Midjourney, DALL·E 2 o Stable Diffusion empezaban a circular en entornos creativos. En 2022, la marca Heinz lo entendió con su campaña AI Ketchup, en la que pedían a un generador de imágenes que dibujara la palabra “kétchup”. Casi todas las imágenes mostraban un bote de Heinz. Poco después, el estudio Private Island lanzó Synthetic Summer, un anuncio de cerveza creado íntegramente con IA.

Perfil de un rostro humanoide con un diseño futurista de robot, mostrando detalles tecnológicos en la cabeza y oreja.

Campaña Heinz 2022

Pasados tres años, el ecosistema se ha llenado de plataformas que compiten por lograr el parecido absoluto con la realidad. En esa carrera, la imagen deja de representar y pasa a simular. Lo que antes era un recurso estético, hoy es un estándar técnico.

Cuanto más perfecta la imitación, más borrosa la frontera entre documento y simulacro. Ya no preguntamos “¿es real?”, sino “¿qué se siente real?”. Y esa diferencia redefine toda la cultura visual contemporánea.

NUEVA MIRADA

Alfabetización visual y aprender a mirar

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Según un estudio de Getty Images (2025), casi el 90 % de los consumidores quieren transparencia sobre si una imagen fue creada con IA.
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Perfil de un rostro humanoide con un diseño futurista de robot, mostrando detalles tecnológicos en la cabeza y oreja.

John Berger escribió que “ver llega antes que las palabras”, y que toda imagen es una manera de mirar el mundo. Si las imágenes generadas por IA no provienen de una experiencia sino de un cálculo, ¿qué tipo de mirada producen? ¿hacia dónde está sesgada? ¿podemos aprendemos a reconocer la manipulación?

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Según un estudio de Getty Images (2025), casi el 90 % de los consumidores quieren transparencia sobre si una imagen fue creada con IA.
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Otro estudio global (KPMG / University of Melbourne, 2025) indica que dos tercios de las personas ya usan IA de forma intencionada, pero solo el 46 % confía plenamente en sus resultados. Otro informe reciente reveló que incluso usuarios entrenados apenas superan el azar al distinguir imágenes reales de las generadas. La frontera entre lo auténtico y lo artificial es ya líquida desde hace meses.

La alfabetización visual va por tanto mucho más allá de reconocer planos, encuadres o recursos narrativos clásicos, e incluye desde ahora aprender a leer lo artificial dentro de lo verosímil. Es fundamental entrenar el ojo para detectar el sesgo sintético, esa tendencia de los contenidos generados a parecer correctos y verosímiles pero también previsibles, neutros y planos. Reconocerlo no implica rechazar la IA, sino aprender a identificar cuándo una pieza pierde singularidad. Filtrar para valorar de una manera más justa.  En los equipos de comunicación, desarrollar este criterio visual y narrativo junto con el pensamiento crítico es clave para evitar que la facilidad técnica nos haga colocar toda la información visual al mismo nivel.

Y después

En este nuevo entorno, diseñar productos audiovisuales ya no se limitará a darles forma. La IA abre campos nuevos: visualiza lo imposible o lo ilógico sin los filtros humanos, reduce costes, democratiza la producción, genera nuevos perfiles. Sin embargo, su integración exige reflexión. La ilusión de la creatividad automática es un avance porque nos recuerda por qué seguimos creando, incluso cuando podríamos dejar de hacerlo. La respuesta, probablemente, es la más humana de todas: lo hacemos porque necesitamos dar sentido.

Las dudas son también organizativas. Cuando producir imagen, voz o vídeo deja de ser un problema técnico porque todo el mundo puede hacerlo, la cuestión pasa a ser cómo se transforman los perfiles existentes, qué roles emergen y cómo se reconfiguran los equipos. ¿Pueden cinco perfiles híbridos apoyados por IA sustituir a decenas de roles tradicionales? ¿Implica la combinación de menos personas y más tecnología una mayor eficiencia o una pérdida de diversidad creativa? ¿O se está abriendo la puerta a nuevas especializaciones y formas distintas de colaboración?

Olvidémonos de que el futuro del mundo audiovisual está escrito, porque se está generando en tiempo real entre decisiones técnicas, artísticas, culturales, legislativas y organizativas que todavía no comprendemos del todo.

Olvidémonos de que el futuro del mundo audiovisual está escrito, porque se está generando en tiempo real entre decisiones técnicas, artísticas, culturales, legislativas y organizativas que todavía no comprendemos del todo.
Las herramientas ayudan, pero el reto de comunicar con claridad, coherencia y criterio distanciándonos de la uniformidad es cada vez mayor. Si tu equipo está en este punto, podemos ayudarte a recorrerlo.
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